‘Hoy, croquetas’

afaga alzheimer relato hoy croquetas

‘Esta tarde tengo clase. La 煤nica tarde de la semana. Es por esa maldita asignatura que arrastro desde el curso pasado: una mezcla de desesperanza y desidia hizo que la suspendiera y ahora no me queda m谩s que seguir el plan de recuperaci贸n que me imponen en el bachillerato. Y, sin embargo, mientras me arreglo por las ma帽anas, voy silbando bajito mientras le sonr铆o al espejo. Y la raz贸n no es otra m谩s que hoy tocan croquetas’.

As铆 comeza o relato ‘Hoy, Croquetas’, finalista en Emotividade no noso IV Concurso de Relato Curto sobre Alzh茅imer. Unha bonita e entra帽able narraci贸n.

Desfruta o relato:

Hoy, croquetas

Ana M陋 Ruano Ben铆tez

Esta tarde tengo clase. La 煤nica tarde de la semana. Es por esa maldita asignatura que arrastro desde el curso pasado: una mezcla de desesperanza y desidia hizo que la suspendiera y ahora no me queda m谩s que seguir el plan de recuperaci贸n que me imponen en el bachillerato. Y, sin embargo, mientras me arreglo por las ma帽anas, voy silbando bajito mientras le sonr铆o al espejo.

Y la raz贸n no es otra m谩s que hoy tocan croquetas.

La abuela me espera sobre las tres de la tarde 鈥搇a excusa perfecta es que la casa me queda lejos para ir y volver en esa escasa 鈥渉orilla鈥 que tengo- con una fragante fuente de croquetas reci茅n hechas, cuyo olor ya me traspone mientras me peleo para meter la bici en el ascensor.

Ella ya ha comido. Sus horarios octogenarios le ponen las tres de la tarde m谩s cerca de la merienda que del almuerzo. A m铆 me espera una mesa puesta con las croquetas en el altar mayor.

La beso con todo el cari帽o en los labios aunque el cuello ya se me alargue pasillo adelante, camino del comedor.

La abuela se sienta a mi lado, esperando que, como聽 embajador de mi casa con plenos poderes, haga los honores y engulla mi parte, la de mi padre, la de mi madre y la de mis hermanos, exiliados hoy de la ceremonia de los placeres culinarios.

Mientras como, ella, con los ojos brillantes de orgullo ante mis aspavientos, sonidos, ojos volteados y besos engarzados entre bocado y bocado, me pregunta si me gustan, si est谩n ricas, si le han salido buenas, si la bechamel est谩 en su punto. Yo a todo asiento mientras voy rebajando con tino y gracia la monta帽a gozosa que forman las doradas croquetas.

Y aprovecha para contarme de nuevo c贸mo las ha hecho. Y lo poco que le cuesta hacerlas sabiendo c贸mo se las aplaudo.

Me dice que la bechamel es la clave, que hay que removerla con paciencia y salero para que no quede ni un solo 鈥済rumito鈥. Que le pone su poquito de pimienta y su poquito de nuez moscada y que usa la misma harina desde que se cas贸, hace ya la friolera de no se sabe cu谩ntos a帽os.

Pero, con todo y ser importante la bechamel, que no me deje enga帽ar, que la carnecita ha de estar libre de聽 ternillas, piel y huesecillos. Que ella pone mucho cuidado en que nunca, pero nunca, ning煤n tropez贸n desafortunado nos arruine un bocado exquisito.

Y luego, la mezcla sagrada va a la nevera. Que ella lo hizo ayer, para que la masa se haya rendido y se deje moldear a su gusto.

Y que est谩n empanaditas con huevo y pan rallado. Y fritas en ese aceite de oliva tan oloroso y fragante. Y que as铆 est谩n ellas de crujientes y apetitosas. 驴A que s铆?, me pregunta. Y qu茅 voy a decir yo que no hayan dicho ya mis caras de admirador rendido.

As铆 que hoy tocan croquetas y aqu铆 estoy, pedaleando a ritmo de Tour para que me den las tres sentado a oficiar junto a la abuela.

Me abre la puerta, tan sonriente como siempre y, como siempre, tan sonriente yo, le doy esos besos de nieto zalamero que tan bien se me dan.

Y avanzo hacia la mesa donde ya vislumbro la fuente de mis sue帽os y mis plegarias.

Y me siento, y se sienta a mi lado, y me pregunta si me gustan, si est谩n ricas, si le han salido buenas, si la bechamel est谩 en su punto. Yo a todo asiento y voy metiendo las croquetas, con tino y disimulo, en la mochila que dej茅 caer descuidadamente a mis pies.

Y soy yo, mientras una l谩grima inc贸moda me escuece en los ojos, quien le pregunto c贸mo se hace la bechamel, c贸mo forma la masa, en qu茅 las envuelve antes de echarlas al aceite oloroso.

Ella solo sonr铆e.

Las croquetas, tan blancas y tan crudas, van desapareciendo en una mochila que hoy llevar谩 a casa la noticia de un destino cruel que nos ha alcanzado.

Deixar un comentario

O teu enderezo electr贸nico non se publicar谩 Os campos obrigatorios est谩n marcados con *

Scroll ao inicio