Testimonio: Lo mejor que puedo hacer por mi madre, adem谩s de cuidarla, es hacerle la vida feliz

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Todos aquellos que tenemos personas mayores, ya sean familiares, allegados o importantes en nuestras vidas, sabemos que, tarde o temprano, necesitar谩n de nuestros cuidados y de una mayor atenci贸n de lo habitual. Tambi茅n es cierto que el temor a que puedan padecer una demencia nos ronda de vez en cuando, pero son pensamientos que preferimos dejar pasar de largo por nuestra mente, sabemos que ante una enfermedad as铆 la dependencia acabar谩 siendo total.

Cuando notamos ciertos cambios en el comportamiento o un m铆nimo deterioro, solemos adjudicarlo a 鈥渃osas de la edad鈥. Hasta que o铆mos al Neur贸logo decir que 鈥渘uestro mayor鈥 padece Alzheimer, no somos realmente conscientes de que sufre una demencia. Es entonces cuando experimentamos un c煤mulo de sensaciones y sentimientos que van desde el miedo a todo lo que pueda venir enlazado con la enfermedad, pasando por la angustia, la inseguridad hasta la incredulidad y negaci贸n.

El desconocimiento de la enfermedad lleg贸, en mi caso, a desestabilizarme emocionalmente, bloque谩ndome en muchas ocasiones sin saber c贸mo reaccionar.

Hubo muchos comportamientos que no era capaz de comprender, y hasta llegu茅 a pensar que eran sus rarezas de toda la vida, agudizadas por la edad y la enfermedad, pero hechas ahora de exprofeso y con la 煤nica intenci贸n de llamar la atenci贸n, fastidiar, etc茅tera. Lo que me produc铆a angustia, ansiedad y esa desestabilizaci贸n emocional que me torturaba, provocando que, por m谩s buena intenci贸n de cuidar con mucho mimo a mi 鈥渕ayor鈥 -en mi caso, mi madre- terminara muy a menudo con crisis de ira, reproches, agobio,鈥 Convirtiendo mis atenciones hacia ella en comportamientos totalmente nefastos para ambas, caus谩ndole ansiedad, miedo, y, sobre todo, confusi贸n.

En resumen, mi ignorancia respecto a la enfermedad que me hac铆a pensar que s贸lo se trataba de olvidar, que progresivamente perder铆a la memoria y no habr铆a m谩s cuadros que esos: amnesia hasta el punto en que ni siquiera recuerdan a sus familiares.

Afortunadamente existe la labor de personas comprometidas y especializadas como todas las que integran AFAGA, asociaci贸n a la que llegu茅 a trav茅s de personas conocidas que vivieron la misma situaci贸n con sus familiares. No fue hasta que particip茅 en los talleres que imparten que entend铆 perfectamente la enfermedad; s茅 c贸mo reaccionar en los distintos momentos que se presentan, aprend铆 a organizar mi tiempo, mi tiempo de cuidados y mi tiempo de ocio. Entend铆 el valor de cuidarme para cuidar mejor de ella. La importancia de mis per铆odos de respiro para rencontrarme con mi madre con fuerza renovada y, sobre todo, mejor 谩nimo.

Aprend铆 a pedir ayuda, a aceptar la normalidad de ciertos sentimientos y no culpabilizarme por ellos.

Especialmente, entend铆 que mi madre ya no es ella, nada de lo que haga es con intenci贸n de fastidiar. Lo mejor que puedo hacer por ella, adem谩s de cuidarla, es hacerle la vida feliz.

CARMEN RODRIGUEZ BARROS
Hija y cuidadora principal de una persona con demencia

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