“Pero abuelo Cucho regresaba de vez en cuando y ‘abuelo2’ se iba a su tiempo, aquellos eran los mejores días. Mamá comenzó a darle unas pastillas para “que se sintiera mejor”, no sé cuáles, pero no importaba: mientras él estuviera conmigo, era muy feliz. Así que, con el tiempo, desistí de decirle a mi mamá cuál era mi abuelo y cuál no, pues parecía no entenderme. Y, pensándolo bien, si a mi abuelo Cucho le dio por viajar al pasado y cambiar de lugar con ‘abuelo2’, como plan para que mamá no se enterara, yo no iba a sabotearlo”. […]

Este es uno de los párrafos de este bonito relato que describe, de una forma muy original e imaginativa, a través de los ojos de una niña, la evolución de la enfermedad de Alzheimer. Escrito por Abel Guelmes Roblejo, de La Habana (Cuba), este cuento tan entrañable quedó entre los finalistas del IV Concurso de Relatos Cortos ‘En un Rincón de la memoria’.

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