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Se han publicado algunas investigaciones en las que se equipara la intervención de la terapia ocupacional en la enfermedad de Alzheimer con la efectividad de los tratamientos farmacológicos, es importante comenzar con la intervención lo antes posible para retrasar la evolución de la enfermedad y mantener al máximo la autonomía de las personas.

Este interesante artículo de una de las terapeutas ocupacionales de Afaga, Cecilia Touceda Rey, nos acerca un poco más al mundo de la terapia ocupacional. Qué es, para qué sirve, cómo se aplica en los centros y cómo pueden utilizarla los cuidadores en su día a día.

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Un pensamiento sobre “Terapia Ocupacional: la importancia de la motivación y las rutinas”

  1. Siempre Gracias por los comentarios.

    La ayuda es mucha cuando nos adentramos en situaciones nuevas que no controlamos. Necesitamos información para poder ayudarle.

    De lo leído, me he quedado muy especialmente con algo que veo que funciona:
    La estimulación.

    Mi madre, no solamente está diagnosticada con alzheimer, tiene una dependencia mayor, está ciega desde hace más de treinta años, lo que hace más difícil su cuidado.

    He encontrado poca información, pocos resortes para mejorar su día a día. Se entenderá mejor si explico que vivo a 35 Km. de su casa. Estoy con ella a diario por teléfono y pasamos un día completo a la semana juntas.

    Atiendo en lo posible sus cambios, especialmente tomo nota de aquellas cosas que producen alteraciones en su ánimo, siento que la estimulación es importante. Me repite…. eres mi vida…..me entiendes…..etc. Su tono de voz cambia y su gesto también, cuando le digo que es necesaria. Ella, en ocasiones me dice que ya su vida es molestar.
    Responde con alegría y sonríe a mi intento de confianza, mi intento de ponerme en su piel y hacerle sentir que es necesaria. Aquí, muy especialmente, siento su sonrisa. Le gusta, lo necesita. La apatía le entristece y le hace perderse.

    Pondré un ejemplo claro de mi sentir:

    Se encuentra en casa sola en la mañana y me llama (insisto en repetirle todos los días mi teléfono para que pueda pedir ayuda en sus momentos de soledad) En muchísimas ocasiones le angustia perder sus herramientas, aquellas pequeñas cosas que le unen a su vida. Las rutinas le señalan un camino para avanzar en su oscuridad. Le digo el día, el mes, la hora, el tiempo que hace, dónde vive, con quién vive….etc. Se lo repito hasta que se calma. Me asalta con algún objeto importante” para ella. Puede ser su reloj hablador, su detector de colores….etc. Le angustia no encontrarlos. Si la siento especialmente angustiada, le repito que me encanta que me llame, que me alegra oír su voz……que es una alegría tenerla, que es una gran ayuda para todos….. Su tono cambia. No siempre en una primera llamada, pueden ser dos, tres cuatro……Hasta que se sitúa. Apelo a su sentido de humor (que por suerte es incombustible) a su buena salud……Busco aquellas cosas que sé que le dan alegría. Alguna cancioncilla de infancia que repetimos juntas…… Es increíble como va cambiando su actitud, primero de inseguridad, hasta pasar a un estado de aceptación, a un estado de espera, de regular tranquilidad. Le reconforta saber que alguien, en un corto tiempo, aparecerá y le regalará su rutina con sus elementos a mano.

    He aprendido que el tono de voz le dice mucho. Si nuestra voz le resulta en un tono aburrido, si le reprocho la pregunta repetida, me pide perdón y se frota las manos. Soy consciente de inmediato si estoy a su lado. Por teléfono, me cuido mucho de no reprocharle nada, de no quejarme, de hacerle ver que me encanta que me pida ayuda…….
    La estimulación, no solamente es el contenido, el sentido de la frase, para ella, cuenta el tono de voz, donde siente si fastidia, si molesta. Subo el tono, medio cantando para que su ánimo suba, y funciona!

    Frases como ¡que falta nos haces! Le hacen soltar de inmediato una carcajada. Ella siente que es una carga, pero si nos reímos juntas, se afloja su indignación por estar viva, vuelve a su estado de ser, a su recuerdo, se envalentona, se predispone a seguir con su rutina. Consigue abandonar la angustia que le da sentirse pesada y vieja.

    Me repito constantemente que no tiene memoria, pero …su cabeza subyace, está aquí, entre nosotros, aún sabe lo que es amor, intento repetirle que es divertida, que está bien, que está guapa, que la necesitamos……Sonríe!

    Hay algo más que necesita: sentirnos unidos. Cuando le repito que nos tiene a todos, aunque somos distintos, ella se infla. Toma aire más profundamente, su respiración es más amplia y sonríe. Toma las riendas por segundos y me pide cosas……se anima! Siente!
    Me la como a besos, y ella, siempre fue muy dura, responde como un niño, se deja y se pone nerviosa. Me aprieta las manos y cantamos juntas…..

    Gracias por estas llaves.

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