El lenguaje no verbal es una forma de comunicación, el tacto un trasmisor de sensaciones.

Para algunas personas con demencia es su única vía de expresión, de dar a conocer sus sentimientos y que diariamente el cuidador aprende a descifrar.

Un abrazo, una caricia, mejora la salud física y mental. Alivia la soledad y ayuda a superar el miedo aportando seguridad y por qué no decirlo, calor; herramienta tan utilizada en fisioterapia con fines terapéuticos.

Con el tacto se estimulan receptores sensoriales del cuerpo humano, con la finalidad de que la persona a la que se lo aplicamos responda ante estos estímulos y mantenga un mejor conocimiento del medio y de sí mismo.

Pero se debe tener cuidado, ya que este contacto a veces provoca rechazo, y de ser así, siempre ha de respetarse.

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