Dicen que los cuentos se inventaron para dormir a los niños y para despertar a los adultos, por eso quiero compartir con todos vosotros este cuento, mi cuento, para despertar a quien pueda estar adormecido, y se lo dedico a todos aquellos, que como yo, disfrutaron cuidando de un familiar afectado por alguna demencia y que, también como yo, por amor, decidieron dejar de hacerlo.

A través de este pequeño relato, Antonia López, hija y cuidadora de una persona con alzhéimer, nos cuenta su experiencia.

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Un pensamiento sobre “Escuchando el silencio”

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